viernes, febrero 18, 2011

Bienvenidos a un mundo sin certezas

Artículo de Vicente Verdú, el Pais 18/02/2011



Todas las épocas presumen mucho de ser "tiempos de amores revueltos". Lo que gusta mucho a las gentes de una humanidad siempre, aún secretamente, romántica. Lo romántico da vida. Y muerte también. Fuertes emociones, en suma.

La física cuántica, la penicilina, la radio, el avión, el subconsciente, la aspirina, la electricidad, el cine o el fox trot, hicieron sentir con la emoción de que el principio del siglo XX coincidía con la danza de otro mundo que anulaba al anterior. Y, por si faltaba poco, el estallido de la Gran Guerra en 1914 significó la cristalización de muchos males ya ahumados al final del siglo XIX.

Tanto en la guerra como en sus vísperas nadie dudaba de que la familia, el sexo, la política, la economía, la mujer o la ciencia ensayaban un salto mortal, un salto de muerte cuyos funerales oscilaron después del luto a la bujía, y de la bombilla a la bomba atómica.

Los principios del siglo XXI se le parecen relativamente mucho y si todavía no hay una gran guerra ¿quién dice que no la habrá? Años de vértigo. Cultura y cambio en Occidente llamó Philipp Blom a los tres primeros lustros del siglo pasado y no faltaban elementos explosivos para que la población se mareara. De todo aquello (el nuevo poder de la mujer, las vanguardias, el subconsciente, la tolerancia eclesial del vals) no queda prácticamente nada más obsceno que las mafias rusas y la bomba atómica. Pero ahora ni siquiera hablamos de ella. Las explosiones nos han hecho volver la vista desde los ruidos bélicos a las comunicaciones susurradoras, desde la sociedad de clases a la sin clases, desde la inflación galopante al precio cero y desde el precio cero al anonadamiento del valor.

El arte es quien mejor lo representa puesto que ya no es que una obra valga mucho o valga poco. No vale sino de acuerdo a una estrategia que habiendo allanado la identidad de lo artístico convoca a todos los leoneses, por ejemplo, a demostrar sus talentos creativos en el MUSAC y a todos los tiburones muertos, calaveras y desechos pestilentes a conquistar precios cifrados en millones de dólares o euros o libras para producir al cabo un mercado tan opaco como circense, tan divertido como aniquilador.

La literatura ha resistido mejor el comercio del escándalo pero, definitivamente, hasta las tremendas pilas de bestseller de aeropuerto o supermercado formarán parte de la pira general del papel.

Y sin papel ¿qué función, qué representación hacer? Si se trata de política acabamos pronto. Los políticos han recuperado una suerte de corporación gremial que persiste en sus molestias a la manera de las palomas urbanas que sin cesar ensucian paseos y monumentos.

No se conoce todavía cuál será la solución ecológica para acabar con la contaminación del enjambre pero la línea de actuación poseerá la misma inspiración que gracias a la Red y el contacto persona a persona ha terminado con millones de intermediarios. El político sin ideología o ideología cosmética hace tiempo que se halla entre nosotros. Sin lastres ideológicos se mueven y se camuflan mejor. Sin lastres ideológicos responden más apropiadamente a las manifestaciones, agitaciones y movimientos sin ideología. Las llamadas hoy "disrupciones" (no rebeliones, no revoluciones) que parten de llamadas desde Facebook o Twitter son traducciones del hacer cara a cara y la práctica del "pío-pío" (to twit) que no necesitan discursos, solo guiños o politonos para llegar al cénit de su rebelión.

No es, pues, extraño que hayan sido niños a lo Mark Zuckerberg o como niños, tipo Bill Gates, quienes hayan impuesto los juegos como forma tal de reunir a la humanidad online. Toda la Biblia, con su juicio final incluido, se halla remedada en esta agrupación global de cientos de miles de millones de seres humanos informados al instante del bien o el mal, el Crepúsculo el iPad. Asombrosamente enterados de casi cualquier cosa, se trate del tsunami o la Gran Crisis, el Oscar de Hollywood o el Louis Vuitton de Gorbachov.

¿Abarrotamiento del mundo? La mecánica clásica lo tenía todo bajo control a imagen y semejanza del burgués del siglo XIX, vestido de negro en señal de que no había que buscar un más allá de color. Hoy, sin embargo, de negro solo van los artistas, precisamente equipados para husmear. Los artistas se hallan también en la red y, al anular el color, es más difícil adivinar sus realidades.

El mundo de los mercados, de los chats, de los cientos de amigos, de los millones de operaciones comerciales, de las especulaciones letales, etcétera, se encuentran en manos fantasmales que si de una parte son tan poderosas es difícil saber por dónde salen y adónde van a parar.

De ahí también la imposibilidad de hacer planes serios sobre una superficie tan movediza. Las amistades se abrevian, los compromisos de pareja no pasan de cuatro o cinco años, los contratos son temporales, las residencias portátiles, las adhesiones infieles. El móvil es la enseña.

Numerosos fenómenos que causan todavía asombro proceden de esa tríada (distancia, anonimato, movilidad) que simboliza el móvil. Se habla en voz alta pero el otro se comporta como si no oyera nada en derredor. Nos acompañan como parte del organismo y vivimos una suerte de mutilación social y personal si el móvil se pierde o se olvida.

Los padres castigan a los chicos retirándoles el móvil de la misma manera que antes, dulcemente, le retiraban el postre. O mucho más amargo: a la manera medieval de confinarlos en deplorables mazmorras.

La comunicación, sea del grado que sea, ha dejado de ser un acto para convertirse en un actor de la cotidianidad. Vivimos en una comunicación tan frecuente como nunca y no es casual que los inventos que mejor caracterizan estos primeros años del siglo XXI sean, por encima de todos, los referidos a las tecnologías de la comunicación.

En ocasiones parecería que el mundo se reconstruye a partir de estos nuevos enlaces, nudos, "nubes", y de ahí que cada vez más factores de la nueva realidad hallen su incubadora en la Red, se trate de negocios como de ocios, de curaciones como de plagas.

¿Quién podría haber concebido a estas alturas un mundo regido más por la anarquía y el desorden que por la organización? Pero el desorden es hoy (en el cuadro, en el cine, en el tráfico, en el amor) fuente de inspiración e innovación más decisiva.

Nadie puede vaticinar el porvenir puesto que el futuro tiene a gala poseer elementos que nunca pueden introducirse en el momento de las previsiones. Navegando, danzando, improvisando, vamos supliendo o sorteando la ausencia de referentes y, en consecuencia, tanto en la ética como en la estética, en el sexo como en el terrorismo, todo son impactos, accidentes. Sucesos que se instalan de golpe para combinarse con otros o para hundirse juntos y a la vez.

Sin porvenir hay barra libre. El porvenir no existe puesto que se encuentra por venir. Y, ahora, tanto o más que en las vísperas de las guerras mundiales no sabemos adónde vamos a parar. Cuando se creía que la economía había terminado con sus ciclos tras más de un decenio de prosperidad sobreviene la ruina mayor del siglo, mientras se creía que el problema de los injertos había alcanzado la cima llegan las células madres, cuando se suponía que la nueva contienda sería "el shock de las civilizaciones" el Islam reacciona hacia una democracia occidental y los hindúes aspiran a ganar un Oscar.

El trabajo, como el matrimonio, como la muerte, se hallaban a unos cientos de metros del portal, en el mismo pueblo o en sus entornos durante los tiempos de la sociedad anterior. Ahora, sin embargo, con los millones de emigrantes, los millones de viajes, los millones de traslaciones a otros puestos de trabajo, es imposible acertar. Incluso la moda que ha tratado de explotar todos los resquicios del cuerpo ha pasado en pocos años del clásico atractivo femenino, al desnudo varonil y desde el desnudo varonil al juego con los gais. O el juego con la muerte (Benetton o Chanel) que diera más filo al corte. En ningún caso, sin embargo, puede mantenerse una prolongada versión. Los grandes vidrios de las fachadas están girando, en nombre de la arquitectura sostenible, a plantas como lechugas que mantienen el frescor natural. Y en Bélgica, hace unos meses, un investigador logró que las palomas, "ratas del aire" que manchan las cornisas, defecaran detergente gracias una bacteria tan insólita como la que sin querer nos sirven en las cocinas de fusión.

¿Cocinas de fusión? ¿World Music? ¿International Art? Junto al infinito archipiélago de grupos, cocineros y artistas emergentes, una oleada que define el "homogéneo" perfil del planeta hace a todos participar en un simulacro de banquete que recuerda a las bodas de Caná.

No habrá más caridad de "las mujeres de los niños de Acción Católica" pero nunca el mundo se mostró más solidario y humano a pesar de las estafas y las corrupciones que, como se ve en las actuales agitaciones populares, la gente no parece dispuesta a aceptar más.

¿Estará gestándose un mundo más justo y humano, menos cruel y más amante de la colaboración, la recíproca ayuda, la cooperación? Puede que sí. Y no ya porque los seres humanos hayan mejorado lo suficiente ni milagrosamente, sino porque al cabo no hay mejor recurso para sobrevivir en paz y prosperidad.

¿O es que alguien desearía la guerra? Todos los enfrentamientos, incluidos los de las dos Coreas o los del Barça-Madrid, desprenden un aroma cada vez más lúdico y rancio a la vez. Enfrentarse, pegarse en la calle como en los años cincuenta, ser aficionado al boxeo e incluso a los toros ha tomado una deriva que va del macho a la hembra. De la cultura de la violencia al gesto de la feminidad y hasta la natación sincronizada o el patinaje artístico nos dejan sentados en la butaca. No digamos ya si las ministras o las presidentas, hasta ayer amas de casa, nos comunican medidas tremendas al estilo solemne de los líderes fuertes y seguros de sí.

La evolución de las mujeres que todavía hace unos decenios no tenían reconocido el derecho al voto en la misma Francia ha venido a ser la omnipresente sustancia pública que ha decidido el diseño y el empleo, la natalidad y la esperanza de vida, las novelas, los lavabos y el mismo coche eléctrico (tan fino) frente a la brutalidad del motor de explosión.

Tanto en la energía como en la economía la mujer ha sido capital. Pero, además, lo seguirá siendo cada vez más a través del liderazgo político o familiar. Porque ¿qué queda ya del antiguo cabeza de familia? ¿Dónde se esconde, en qué se ha travestido, en qué fragmentos podría reconstruirse su improbable regreso? ¿Regreso? Fin absoluto de esa cabeza rectora -ya cómica- y pase gradual del orden piramidal al horizontal aunque a través de gritos. Esta familia hoy en guerra de guerrillas adolescentes, sin jefe bien definido, sin claridad estructural, desarmada de conceptos recuerda o ejemplariza la tan perdida o extraviada institución de la justicia, de la escuela, del parlamento, de los frenopáticos, del arte, de la universidad.

jueves, febrero 17, 2011

Escucha recomendada: Marcel Dadi "Fingers Crossing"




Nacido en Túnez y trágicamente muerto en un accidente de avión en 1996, Marcel Dadi hizo las Américas desde Francia para encontrarse con los guitarristas americanos de la tradición fingerpicking, en el estilo de Chet Atkins, Merle Travis y Jerry Reed. Marcel hizo gala de una aportación muy personal en sus composiciones, y este disco es un buen ejemplo. Es posible que muchos de sus fans prefieran los primeros discos de los años 70, pero en sus últimos discos estableció un sonido basado en su uso de las guitarras Ovation. Personalmente no me gusta mucho el sonido de estas guitarras de trasero abombado, originalmente diseñadas por Kaman (la empresa de helicópteros) para evitar los acoples en directo, pero Dadi encuentra un equilibrio sonoro muy agradable.

Si el hambre de más discos de Dadi se despierta, la siguiente escucha podría ser "Country Guitar Flavors", con una portada de lo más salada.

lunes, enero 24, 2011

Noam Chomsky


Según Chomsky deberíamos cuestionarnos todas aquellas estructuras o corrientes de pensamiento que atenten contra la libertad del individuo, tales como el estado, la empresa, las relaciones sociales... los que ven el anarquismo como una amalgama de violencia, caos y anti-todo deberían leer a Chomsky. Ahí van algunos pensamientos suyos:


"Si supones que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si supones que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas"

"Si no desarrollas una cultura democrática constante y viva, capaz de implicar a los candidatos, ellos no van a hacer las cosas por las que los votaste. Apretar un botón y luego marcharse a casita no va a cambiar las cosas"

"Cuando la vida política y el pensamiento independiente se recuperaron en la década de 1960, el problema volvió a plantearse y la reacción fue la misma. La Comisión Trilateral, que reunía a las élites liberales de Europa, Japón y EE.UU., advirtió sobre una inminente "crisis de democracia" debido a que el "exceso de democracia" constituía una amenaza para el imperio sin trabas de las élites privilegiadas (eso que se denomina "democracia" en la teología política). El problema era el habitual: la chusma intentaba organizar sus propios asuntos, controlar sus comunidades e introducirse en la palestra política para hacer valer sus demandas. La gente, animada por las luchas entabladas en otros lugares por las masas ignorantes para conseguir libertad e independencia, organizaba campañas con jóvenes, minorías étnicas, mujeres, activistas sociales y otras personas. La Comisión concluía que se requería mayor "moderación en la democracia", un regreso a los buenos tiempos del pasado, cuando "Truman había podido gobernar el país con la cooperación de un número relativamente reducido de abogados y banqueros de Wall Street", según comentaba el ponente norteamericano con algo más de un toque de nostalgia"

"Si crees en la libertad de expresión entonces crees en la libertad de expresión para puntos de vista que te disgustan. Por ejemplo, Goebbels estaba a favor de la libertad de expresión para los puntos de vista que compartía, igualmente Stalin. Si estás a favor de la libertad de expresión, eso significa que estás a favor de la libertad de expresión precisamente para los puntos de vista que no compartes, de otra forma, no estarías a favor de la libertad de expresión"

martes, enero 18, 2011

Danny Gatton

Antes de suicidarse en 1994, Danny Gatton, alias "Telemaster" o "The humbler" dejó perlas como Redneck Jazz Explosion con el genial Buddy Emmons al steel. Capaz de manejarse con soltura en todos los lenguajes musicales americanos, desde el jazz al country, fue sin duda una gran pérdida

George Benson - On Broadway

Además de gran guitarrista George Benson se defiende igualmente en cuestiones vocales. Sin duda uno de los mejores guitarristas de jazz de todos los tiempos, desvió su carrera hacia gustos más comerciales que llenaron sus bolsillos pero nos privaron de todo el potencial que podía ofrecer como instrumentista.

lunes, mayo 24, 2010

Eduardo Paniagua y Luis Delgado

Eduardo Paniagua y Luis Delgado son dos músicos de gran prestigio con muchos puntos en común; ambos han protagonizado notables proyectos musicales centrados en la música antigua en el caso de Paniagua (experto donde los haya en las cantigas de Alfonso X) y en la música oriental por parte de Luis Delgado (memorable banda sonora la de Alquibla). Los dos tienen puntos de encuentro en la España de las tres culturas, momento mágico de nuestra historia donde por una vez la concordia en la diversidad fue una seña distintiva.






Luis Delgado tiene una extensa colección de instrumentos que se puede visitar en Urueña (Valladolid) http://www.luisdelgado.net/museo.htm, que además es la ciudad del libro y donde se puede aprovechar la visita para ver la Fundación Joaquín Díaz http://www.funjdiaz.net/index.cfm

jueves, mayo 13, 2010

Atardecer en Soria

Deseando a Elías que se recupere pronto para que vuelva a disfrutar de estos paisajes

miércoles, abril 21, 2010

Herb Ellis 1921-2010


Ha muerto Herb Ellis, brillante guitarrista de jazz con un swing impecable y un sonido con toques country que lo distinguían de sus coetáneos. Alacnzó reconocimiento con el pianista Oscar Peterson y grabó discos a dúo con Barney Kessel, Charlie Byrd o el mismísimo Joe Pass. Nos queda su música.

martes, marzo 30, 2010

jueves, enero 28, 2010

Pentangle /John Renbourn







Posiblemente el mejor grupo de folk y posiblemente el mejor duo de guitarristas de folk

viernes, octubre 30, 2009

Poema de Keita Fodeba


Era el amanecer. La pequeña aldea que había danzado durante la noche al son de los tam-tam despertaba poco a poco. Los pastores semidesnudos y tocando la flauta conducían a los rebaños hacia el valle. Las muchachas armadas de canarios, se perseguían por el tortuoso sendero de la fuente. En el patio del morabito, un grupo de niños canturreaba en coro versículos del Corán.

Era el amanecer. Combate del día y de la noche. Pero ésta, extenuada, no podía más y lentamente expiraba. algunos rayos de sol, señal que anticipaba esta victoria del día, arrastraban todavía, tímidas y pálidas, en el horizonte, las últimas estrellas que se deslizaban suavemente bajo las nubes, como framboyanes en flor.

Era el amanecer. Y allá al fondo de la vasta llanura de contornos púrpura, una silueta de hombre encorvado cavaba la tierra: silueta de Namán, el agricultor. A cada golpe de su daba, los pájaros asustados volaban hasta las apacibles riberas del Djoliba, el gran río nigeriano. Su pantalón de algodón gris, húmedo de rocío, sacudía la yerba a sus costados. Sudaba, infatigable, siempre encorvado, manejando hábilmente su herramienta; porque era necesario que sus semillas estuvieran sembradas antes de las próximas lluvias.

Era el amanecer. Siempre el amanecer. Los come-mijo, en el follaje, revoloteaban anunciando el día. En la pista húmeda de la llanura, un niño con su pequeño carcaj colgado, corría sin aliento hacia Naman. Le dijo: 'Hermano Naman, el jefe de la aldea quiere verte bajo el árbol de las conversaciones'.

Sorprendido ante una llamada tan matinal, el cultivador dejó su herramienta y caminó hacia la aldea que ahora brillaba al resplandor del sol naciente. Ya los Ancianos, más graves que nunca estaban sentados. Al lado de ellos un hombre uniformado, un agente impaasible, fumaba tranquilamente su pipa.

Naman se sentó sobre una piel de carnero. El vocero del jefe se levantó para trasmitir a la asamblea la voluntad de los Ancianos: 'Los Blancos han enviado un agente para solicitar que un hombre de la aldea vaya a la guerra en su país. Los notables, después de deliberar, han decidido dessignar al joven más representativo de nuestra raza para que vaya a probar en la batalla de los Blancos el coraje que siempre ha caracterizado a nuestro Mandinga'.

Naman, cuya imponente estatura y apariencia muscular elogiaban cada noche las muchachas en coplas armoniosas, fue designado de oficio. La dulce Kadia, su joven esposa, conmovida por la noticia, dejó de repente de moler, puso el mortero en el granero y, sin decir palabra, se encerró en su choza para llorar su desgracia entre sollozos ahogados. La muerte le había arrebatado a su primer marido y no podía concebir que los Blancos le arrebataran a Naman, en quien descansaban todos sus nuevas esperanzas.

Al día siguiente, a pesar de sus lágrimas y sus quejas, el sonido grave de los tam-tams de guerra acompañó a Naman hasta el pequeño muelle de la aldea donde se embarcó en una chalana con destino a la cabecera de la región. Por la noche, en vez de bailar en la plaza pública como era costumbre, las muchachas velaron en la antecámara de Naman, donde hablaron hasta la mañana en torno a la lumbre.

Varios meses pasaron sin que ninguna noticia de Naman llegara a la aldea. La pequeña Kadia estaba tan inquieta que recurrió al experto mago de la aldea vecina. Los mismos Ancianos sostuvieron un breve conciliábulo secreto sobre el tema, del que nada se supo.

Un día por fin llegó a la aldea una carta de Naman dirigida a Kadia. Ésta, preocupada por la situación de su esposo, fue esa misma noche, tras penosas horas de camino, a la cabecera de la región donde un traductor leyó la misiva.

Naman estaba en África del Norte, con buena salud y pedía noticias de la cosecha, de las fiestas, de las danzas, del árbol de las conversaciones, de la aldea...

Esa noche, las comadres permitieron que la joven Kadia asistiera, en el patio de las más ancianas, a sus pláticas acostumbradas de la noche. El jefe de la aldea, contento con la noticia, ofreció un gran festín a todos los mendigos de los alrededores. Pasaron todavía varios meses y todos volvieron a estar ansiosos porque no se sabía nada de Naman. Kadia pensaba ir de nuevo a consultar al mago cuando recibió una segunda carta. Naman, después de Córcega e Italia, estaba ahora en Alemania y se felicitaba por haber sido ya condecorado. Otra vez fue una simple carta informando que Naman había caído prisionero de los alemanes. Esta noticia pesó mucho sobre la aldea. Los Ancianos celebraron consejo y decidieron que Naman quedaba autorizado para danzar el Douga, esa danza sagrada del buitre que nadie baila sin haber realizado una acción importante, esa danza de los emperadores malinkés cada uno de cuyos pasos es una etapa de la historia de Malí. Fue un consuelo para Kadia ver cómo elevaban a su marido a la dignidad de los héroes del país.

Pasó el tiempo...Pasaron los años... Naman seguía en Alemania. Ya no escribía.

Un buen día, el jefe de la aldea recibió de Dakar un mensaje que anunciaba la próxima llegada de Naman. En seguida vibraron los tam-tams. Se bailó y se cantó hasta el amanecer. Las muchachas compusieron nuevas tonadas para la recepción porque las antes le estaban dedicadas no decían nada de Douga, esa célebre danza del Mandinga.

Pero, un mes más tarde, el cabo Moussa, un gran amigo de Naman, dirigió esta trágica carta a Kadia: 'Era el amanecer. Estábamos en Tiaroye-sur-Mer. En una gran contienda contra nuestros jefes blancos de Dakar, una bala traicionó a Naman. Descansa en tierra senegalesa'.

Efectivamente, era el amanecer. Los primeros rayos de sol apenas rozaban la superficie del mar, doraban sus pequeñas olas encrespadas. Al soplo de la brisa, las palmeras, como asqueadas por ese combate matinal, inclinaban suavemente sus troncos hacia el océano. Los cuervos, en bandadas ruidosas, venían a anunciar a los alrededores, con sus graznidos, la tragedia que ensangrentaba el alba de Tiaroye... Y, en el azur encendido, precisamente encima del cadáver de Naman, un gigantesco buitre planeaba pesadamente. Parecía decirle: '¡Naman! No bailaste esa danza que lleva mi nombre. Otros la bailarán